Hacía tiempo que no viajaba en tren. Me siento, lo más cómodo que te permite esta tabla de plástico acolchada, y comienzan a fluir las palabras, la escritura, el tiempo.
El hombre que tengo a mi lado no levanta la mirada del movil, la de al fondo a la derecha lee un periódico gratuito, la de la izquierda sueña y el que tengo atrás no le veo. Todos son convencionales, aunque si me dieran la oportunidad de conocerlos cinco minutos, podría cambiar mi opinión.
Sabría decirte quién sale de las pautas de nuestros prejuicios, de mi visión nocturna en días soleados, del salón sin cerrar la puerta.
A lo lejos, un olor hace que el movil, el periódico y los sueños pasen a un segundo lugar.
Era ella.
No le conocía, pero supe por un instante que esa colonia escondía una voz diferente al resto.
Por un momento imaginé que su tacto me acercaría al Everest, que me costaría respirar si me buscaba el ombligo. Fue un instante tan fugaz que no me dejó parpadear.
Llevava zapatillas de marca, de esas que están de moda y que llevan escrita una N, unos pantalones que dejaban al descubierto un tatuaje que no podía descifrar, una camiseta veraniega y escuchaba música. Si, música.
Tenía que ver todo más de cerca, oler esa colonia que me hacia olvidar por un momento que ayer fue martes, intentar darme cuenta de que estaba equivocado.
Supuse que se llamaba Marta, que venía de una familia obrera, que lo había pasado mal por amor y que tenia 26 recien cumplidos. Supuse demasiado.
Los minutos pasaban y ahí seguían mis amigos del vagón, seguía el hombre que miraba el movil mirando el movil, la mujer del periódico leyendo el periódico, y seguía sin poder ver al de atrás.
No importaban los apellidos ni la dirección, solo quería comprobar que este tren no era convencional, pero no tuve suerte.
lunes, 3 de agosto de 2015
Cerca y lejanías.
domingo, 2 de agosto de 2015
De ninfas.
Es esa sensación de elegir el camino del bosque tenebroso fente al del sol, los pájaros que cantan y las hadas que te saludan al pasar.
Esa puta bifurcación con carteles en la que se puede distinguir la palabra impulso de la de facilidad.
Estoy a la entrada, me apetece caminar un poco más, adentrarme en esa oscuridad para probar si es verdad lo que dicen.
Me comentaron que los murciélagos cantan ópera y que las ninfas te ofrecen cerveza de la zona. Las flores oscuras huelen a Ultraviolet y la poca luz que se refleja en el agua proyecta tu rostro. Tu rostro pero no tu nombre.
También me dijeron que antes del final habia un casino, donde se encontraba una ruleta con un sólo número, un sólo color, una sola carta.
Nadie salió de allí. Nadie pudo regresar para avisar de lo peligroso y placentero que era ese final.
Se rumorea que hay un valle donde el sol luce con mas fuerza de la que imaginas, pero no necesitas gafas de sol, todo lo contrario del final de ese camino que indicaba el cartel de la facilidad.
En el valle de la impulsividad las ninfas desaparecen para dar paso a tu cuerpo desnudo, proyectando tu nombre al fondo a la derecha.
Elige.
sábado, 1 de agosto de 2015
Verde
Me la follé muchas veces, más de las que te puedes imaginar.
Ahora luce radiante de la mano de ese chaval, pero con más madurez.
Con el pelo de colres grita ser atrevida, y lo es. Quizá su apellido sea estilo.
Aún recuerdo su risa, sus pechos, el sabor de su sexo y su gran gusto musical. Me ponía como ninguna.
Ya no duelen sus fotos, han pasado 9 años a pesar de lo joven que soy.
Me quedo con que un día fuimos libres, mirándonos de reojo, fuimos libres.
Sólo espero que te sigan gustando los pepinillos picantes.
jueves, 30 de julio de 2015
Buenos actos
Otra vez fue martes.
Como si de una tregua se tratara en una guerra inexistente.
Una guerra sin final, sin sangre, pero con dolor.
Un cosquilleo recorre mi cuerpo al mirarte, un escalofrio al sentir que nada ha cambiado.
Pero los dos sabemos que no.
Es triste, pero sin querer, fue martes.
jueves, 23 de julio de 2015
Mentiras
jueves, 9 de julio de 2015
Al otro lado
salgo de puntillas.
No hago ruido,
pero despierto al mundo.
Y me doy cuenta,
que es una canica.
Azul, redonda y brillante,
como sus ojos,
cuando me mira,
a través de la mirilla.
jueves, 2 de julio de 2015
27
Un año más.
Cerca y lejos, solo uno.
Más de cien personas entre la que estabas tú.
Quizá sea ese el problema.
Estabas tú.