martes, 26 de julio de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
viernes, 15 de julio de 2011
Otra vez.
Y ahora pago por mis errores en forma de sueños. Olas gigantes que sepultan ciudades por encima de mi cabeza, sin poder hacer nada, solo correr y despertar para que termine cuanto antes esta pesadilla.
Sexapeal recuperado y más distancia sobre mis espaldas. La soledad me mata, pensando cosas que no quieres pensar el insomio se convierte en una costante. Diversion agridulce y gritos para marcar la autoridad, apuestas fuertes que dan fuerzas para seguir sonriendo, pero aun me pone a prueba.
La semana que viene se sabrá cómo será, el camino lleva escrito mucho tiempo, lo único que tenemos que hacer es trazar el itinerario que más nos convenga.
Solo te pido que no me lo pongas más dificil de lo que está siendo para mi. See you.
Sexapeal recuperado y más distancia sobre mis espaldas. La soledad me mata, pensando cosas que no quieres pensar el insomio se convierte en una costante. Diversion agridulce y gritos para marcar la autoridad, apuestas fuertes que dan fuerzas para seguir sonriendo, pero aun me pone a prueba.
La semana que viene se sabrá cómo será, el camino lleva escrito mucho tiempo, lo único que tenemos que hacer es trazar el itinerario que más nos convenga.
Solo te pido que no me lo pongas más dificil de lo que está siendo para mi. See you.
viernes, 8 de julio de 2011
Conciertos en la TV.
No quiero vivir en la ignorancia para ser feliz, se ha dado la vuelta a la tortilla y la sarten está cogida por el mango.
Demasiado duro todo, cuestionando en mis momentos de soledad cada movimiento de su cuerpo, sacando dobles sentidos a las cosas más simples y sencillas. Ella lo sabe y tiene mucho más miedo que yo.
Seguramente dentro de dos semanas tendré una nueva camiseta que me pondria decidido sin apenas dudarlo.
Frio en la noche y calor por el día, besos extraños y cervezas que no tienen fin. Pero feliz y realizado, a gusto conmigo mismo y soñando dentro de mis posilidades, sin limites marcados por la gente que me rodea.
A veces me duele pensar lo que te digo cuando estamos solos, fin de semana y prospero verano nuevo.
Demasiado duro todo, cuestionando en mis momentos de soledad cada movimiento de su cuerpo, sacando dobles sentidos a las cosas más simples y sencillas. Ella lo sabe y tiene mucho más miedo que yo.
Seguramente dentro de dos semanas tendré una nueva camiseta que me pondria decidido sin apenas dudarlo.
Frio en la noche y calor por el día, besos extraños y cervezas que no tienen fin. Pero feliz y realizado, a gusto conmigo mismo y soñando dentro de mis posilidades, sin limites marcados por la gente que me rodea.
A veces me duele pensar lo que te digo cuando estamos solos, fin de semana y prospero verano nuevo.
miércoles, 6 de julio de 2011
Toc toc.
Quizás mañana te daré la mano para cruzar por esa puerta ancestral que nos lleve a ese sitio que tu denominas infinito.
viernes, 1 de julio de 2011
jueves, 30 de junio de 2011
Cigarro tras cigarro.
Como ese señor negro de bigote fino y de nombre “El rey de los Martin”, yo también tuve un sueño. Dice que si sueñas con todas tus fuerzas quizás llegues a conseguir que se haga realidad, pero a veces no es suficiente.
Todo el mundo tenemos alguno, pero no los décimos por miedo a no verlos cumplidos. Una leyenda cuenta que si cuentas los sueños, tienes más posibilidades de que no se vea cumplido, por lo tanto la mayoría de nosotros soñamos en silencio. Tenemos miedo a que no se vean cumplidas las ilusiones que hacen que esta vida sea maravillosa, sin saber quien marca la barrera de esos pensamientos personales. Deberíamos ser nosotros mismos quienes pongamos las pautas, pero la constitución de los sueños está mal redactada desde hace siglos.
El tiempo, al igual que lo anterior, es muy relativo. Para unos han pasado años y para otras semanas, es lo intrigante del asunto. Y, aquí estoy, fumando como un carretero en tiempos de crisis, para alimentar las arcas del vicio y destrozar lentamente la función respiratoria, todo volverá a la normalidad cuando me tranquilice de verdad.
Demasiadas sensaciones en muy poco tiempo, impulsividad controlada y lágrimas que con el tiempo serán un recuerdo refrescante por mis mejillas. A lo mejor es el momento de escribir en ese libro negro con cierre rojo, a mano, no quiero que me tiemble el pulso y llenar de cenizas sus hojas.
El calor te sucumbe en la cama, no puedes dormir y valoras que no hace falta. Que alguien te dijo un día que dormir diez horas no es necesario, que es una pérdida de tiempo. Tienes que dar la razón cuando se tiene de verdad, y ahora es el momento de decirte que las ojeras no importan, que volveré adormir como un lirón en cuestión de semanas.
Algún día nos volveremos a ver, pero aun no.
Todo el mundo tenemos alguno, pero no los décimos por miedo a no verlos cumplidos. Una leyenda cuenta que si cuentas los sueños, tienes más posibilidades de que no se vea cumplido, por lo tanto la mayoría de nosotros soñamos en silencio. Tenemos miedo a que no se vean cumplidas las ilusiones que hacen que esta vida sea maravillosa, sin saber quien marca la barrera de esos pensamientos personales. Deberíamos ser nosotros mismos quienes pongamos las pautas, pero la constitución de los sueños está mal redactada desde hace siglos.
El tiempo, al igual que lo anterior, es muy relativo. Para unos han pasado años y para otras semanas, es lo intrigante del asunto. Y, aquí estoy, fumando como un carretero en tiempos de crisis, para alimentar las arcas del vicio y destrozar lentamente la función respiratoria, todo volverá a la normalidad cuando me tranquilice de verdad.
Demasiadas sensaciones en muy poco tiempo, impulsividad controlada y lágrimas que con el tiempo serán un recuerdo refrescante por mis mejillas. A lo mejor es el momento de escribir en ese libro negro con cierre rojo, a mano, no quiero que me tiemble el pulso y llenar de cenizas sus hojas.
El calor te sucumbe en la cama, no puedes dormir y valoras que no hace falta. Que alguien te dijo un día que dormir diez horas no es necesario, que es una pérdida de tiempo. Tienes que dar la razón cuando se tiene de verdad, y ahora es el momento de decirte que las ojeras no importan, que volveré adormir como un lirón en cuestión de semanas.
Algún día nos volveremos a ver, pero aun no.
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