lunes, 11 de marzo de 2013
Buena conducta: Suspenso.
viernes, 8 de marzo de 2013
Lejos.
Tan extraño como que se rompe un objeto de un dia para otro, pero quien sabe tiene explicación. Las faltas se acumulan con un dolor leve en el interior de mi craneo. Tengo mucho que aprender y empieza a saturar. Por interés te quiero a mi mismo y no mucho más que decir. Todo es cíclico, cansado y deferente con un denominador común azotando la energia no renovable de la sexta linea.
Dentro de unas horas será San Valentin carente de esperanza o motivación. Podria llevar pistola con silenciador en vez de arco y flechas con cascabel, pero no es serpiente sino cinturón. El equipo va ligado a unas pautas que hay que sufrir. El caso es que llega un punto en el que todo da igual, tú mismo con tu organismo y churros con chocolate.
Gracias Silverpot.
viernes, 15 de febrero de 2013
Problemático.
martes, 12 de febrero de 2013
viernes, 1 de febrero de 2013
Pies.
Pensaba que era mi día, pero estaba equivocado. Ahora me siento triste, apagado y sin ganas buscando un conformismo que en realidad no lo deseo.
El tiempo empezó turbio y el consuelo ha de esperar hasta la noche. Un par de cervezas, un par de besos y desviar la atención con el fin de no pensar en los pies o los nervios. No hay explicación, sólo lamento. Quejarse no solucionará nada.
Se como soy. Lo intentaré una vez más, pero no me aseguro a mi mismo que si vuelvo a fracasar haya una tercera. La pasta empieza a aflojar y he de centrarme en lo que me tengo que centrar. Los proyectos son infinitos pero hay cosas que pueden esperar.
Quizá me mató la prisa.
jueves, 31 de enero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
Rockandy.
La lucha continúa en un round avanzado no apto para deportistas de segunda. Golpes y golpes más vaselina que hacen sonar la campana para salir de ese escenario llamado ring. Rápido, cachas o campeón siempre caerá alguna sin que te des cuenta, teniendola que soportar cerrando la boca para no partir los labios que utilizamos para besar.
Y cuando te quieres dar cuenta te encuentras tumbado boca abajo, tripa con suelo y pasando un frio del copón porque no tienes ni manta ni compañía. El estadio está vacío y la reventa dejó de existir, transformando todo en duda, si fue un sueño provocado o una derrota más de tu larga lista.
La carrera sigue.
Ya no somos niños.